Introducción
... Allí se reunía la pléyade de Mercaderes del mundo conocido hasta entonces. El mundo del Mediterráneo... el mundo de la cultura ancestral de Occidente; aún América era un sueño para el navegante...
El navegante genovés, porque en ese tiempo la Spezia era Génova, era el "lugar".
Lugar donde las especias que venían de Oriente se guardaban bajo siete llaves y se pesaban en calibres de oro.
Había también un Faro, que Leonardo utilizaba como modelo del pimentero que hoy usamos...
Y también había campesinos, que llegaban al puerto a ofrecer los frutos de la tierra, de la Liguria, el buen vino blanco, las verdes coles y los animales de caza, conservados en óleo y vidrio.
Y Neptuno madrugaba para pintar el mar de la Liguria azul de aquel cielo... |
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Los comienzos
Esta es una historia de esperanza, a través de los tiempos y de mucho amor y trabajo. Comienza un día lejano en el tiempo...cuando dos hermanos dejaron su patria y tomaron el barco que los llevaría a un lugar lejano, lejano, desconocido, del que únicamente se sabía que se llegaba para hacer l´América. Una guerra terrible había sembrado, en Europa, la muerte y la destrucción por todas partes y los jóvenes dejaban sus patrias buscando una vida mejor.Cuando llegaron al puerto de Montevideo, los emigrantes bajaron con su equipaje: ilusiones, deseos de trabajar, eran millonarios en sueños.
Llegaban a un pequeño país con fuertes vínculos de sangre y cultura con Italia, que había comenzado con el primer inmigrante- ligure, Giorgio Borghese (Jorge Burgues) hasta el último que aún no ha llegado y que elige al Uruguay porque este país es inolvidable una vez que se le ha visto por primera vez, hay una paz y una luz muy especial.
Su clima benigno, la tierra siempre generosa con los brazos que la trabajan, fueron estímulos importantes para los jóvenes apenas llegados.
Quedaban en el recuerdo de los inmigrantes la familia lejana, la montaña, el rumor del mar azul.
El río como mar, el Río de la Plata y la ciudad que había comenzado a crecer en aquellos tiempos, serían un sucedáneo a todo cuanto habían dejado atrás.
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El tiempo pasa...
Transcurrieron más de sesenta años plenos de esfuerzos, la pequeña empresa quedó lejos en la memoria. La sede principal de la empresa, se encuentra en la zona de Pocitos, desde allí cada día salen especialidades de la casa, en su infinita variedad de formas y condimentos.Si hablamos en términos económicos, la empresa originaria era una pequeña empresa mientras que la actual se clasifica como una empresa mediana.
Más de 100 empleados elaboran y venden en diferentes puestos de venta en Montevideo, Punta del Este, las diferentes clases de pasta y sus condimentos - salsa con hongos, salsa con carne, hortalizas y otros tipos para acompañar de acuerdo al gusto del cliente
El esquema que los actuales propietarios han diseñado, puede decirse que tiene previsiones para una larga vida.
Los productos son elaborados en forma totalmente artesanal y sobre aquella premisa se organiza toda la producción del establecimiento.
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A pesar de esto, la empresa adquirió en el pasado y tiene en proyecto continuar con la tecnificación de la producción por medio de la adquisición de nueva tecnología lo que le permitirá llegar a un producto sin igual, sin dejar de lado lo artesanal. Para llegar a este producto es necesario que los ingredientes utilizados sean de óptima calidad, principalmente la sémola de grano duro, que junto a los huevos, el agua y hortalizas orgánicas permiten que la producción de La Spezia se constituya en verdaderas creaciones con un alto porcentaje orgánico, como asimismo se tiene en cuenta la producción para diabéticos, celíacos, etc.
Hemos descubierto en nuestro oficio un Talismán de virtudes, pues elaboramos la pasta en el día, creamos los rellenos con lo que la granja hoy a dado, las salsas son fruto de nuestra cultura, estos elementos que hoy hemos recogido de nuestra tierra, son los que nos alimentan, sanos, frescos, naturales, deliciosos...
Fuimos al encuentro de la Panacea, la que nos da saber, sabor y saber, somos co-creadores del Universo, siguiendo el mandado bíblico, trasformamos los bienes de la tierra en frutos de placer para el paladar y el espíritu...
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